Donald Trump le propuso a sus asesores invadir Venezuela

El relato hasta ahora desconocido de la conversación procede de un alto cargo del gobierno familiarizado con lo que se dijo entonces, que habló bajo condición de anonimato por lo delicado del asunto

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Antes de finalizar una reunión para discutir nuevas sanciones a Venezuela, en agosto del año pasado en el Salón Oval, el presidente Donald Trump les preguntó a sus asesores más importantes: con una Venezuela que se derrumba rápidamente y que amenaza la seguridad de la región, ¿por qué Estados Unidos no puede simplemente invadirla?

La pregunta (que el presidente norteamericano volvió a expresar en dos ocasiones más con líderes latinoamericanos) dejó atónitos a los presentes en la reunión, entre ellos el entonces secretario de Estado, Rex Tillerson, y el asesor de Seguridad Nacional, general H.R. McMaster, que ya no forman parte del ejecutivo estadunidense.

McMaster y otros, hablando por turno, le explicaron a Trump las consecuencias negativas de una invasión, que le costaría a Washington el apoyo de los gobiernos latinoamericanos, ganado con gran esfuerzo, solo para sancionar al presidente Nicolás Maduro por llevar a Venezuela por la senda de la dictadura.

Al día siguiente, 11 de agosto, Trump provocó asombro en amigos y enemigos por igual al hablar de una “opción militar” para derrocar a Maduro, ya que para él existen varios ejemplos de lo que consideraba el uso exitoso de la fuerza en la región, como las invasiones de Panamá y Granada en los 80.

Al principio se consideró estas declaraciones públicas como la clase de bravata marcial que cabía esperar del astro de la TV reality convertido en comandante en jefe, pero poco después, habló del asunto con el presidente colombiano Juan Manuel Santos. Dos altos cargos colombianos confirmaron la información bajo la condición de anonimato.

En septiembre, durante la Asamblea General de la ONU, Trump volvió a tocar el tema en una cena privada con Santos y otros tres aliados latinoamericanos, dijeron las mismas tres fuentes.

Según la “garganta profunda” estadunidense, se le dijo específicamente a Trump que no hablara del asunto, el cual tendría una mala repercusión, pero lo primero que dijo el presidente durante la cena fue: “Mi personal me dijo que no hablara de esto”. A continuación, preguntó a cada presidente si estaba seguro de que no quería una solución militar, a lo que todos respondieron que estaban seguros.

Finalmente, McMaster explicaría al presidente en una conversación a solas cuáles eran los peligros de una invasión.

Por ahora, Washington ha aportado más de 30 millones de dólares a los vecinos de Venezuela para ayudarlos a absorber más de un millón de migrantes que han huido del país.

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