La CGT amenaza con un nuevo “paro de 36 horas”

Las autoridades de la central obrera habían advertido sobre una nueva huelga general tras no concretar que el “Gobierno no cambia el rumbo”

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A casi un mes de la última protesta, desde la CGT advirtieron que preparan un nuevo paro nacional “de 36 horas”, si es que el Gobierno nacional no modifica la política económica.

“Las políticas de este Gobierno nos están llevando a una debacle social. Lo único que queda por delante es un paro de 36 horas, aunque todavía no está definida la fecha”, aseguró Héctor Daer en declaraciones a El Destape radio.

El último paro que realizó la CGT, el 25 de septiembre último, fue el cuarto durante la gestión de Mauricio Macri. En esa oportunidad no hubo movilización, aunque sí marcharon organizaciones de izquierda, sociales y la CTA.

Por su parte, Carlos Acuña fue más allá y anticipó que esa medida sería en noviembre y, posiblemente, con movilización, algo que no ocurrió con el paro de septiembre: “Si el Gobierno insiste con esta política económica, a mediados de noviembre vamos a un paro general por 36 horas, posiblemente con movilización”, sostuvo.

Acuña, hombre de Luis Barrionuevo en la central obrera, habló de “varias prioridades” que existen en cuanto a los reclamos. En ese sentido, pidió que “no haya más despidos hasta marzo”, atender “la urgencia de los jubilados” y una reapertura de las paritarias.

En declaraciones a radio AM 530, el titular del gremio de empleados de estaciones de servicio afirmó también que “el diálogo y las fotos” con el Gobierno “ya no sirven”: “Ellos saben bien cuál es la situación del país”, sostuvo.

Por otro lado, en relación a la interna del peronismo de cara a las elecciones presidenciales del año próximo, aseguró que su candidato es Sergio Massa, aunque pidió “que pueda participar todo el mundo” dentro de ese espacio: “Hay que tener un proyecto de país, buscar los mejores hombres para que ese país se pueda realizar. Y después tenemos que buscar el candidato. Y mi candidato es Sergio Massa”, subrayó.

Por último, advirtió que la CGT “no está débil, para nada”, pese a la salida de la conducción de Juan Carlos Schmid, hecho que adjudicó a “cuestiones de salud”. “No hay una debilidad ni nada que se le parezca. Siempre en las mejores familias hay alguna diferencia, pero no más que eso”, concluyó.

 

 

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