Nuevo balance: Aerolíneas redujo la dependencia de los subsidios estatales

“Cuando llegamos había dos años de movimientos contables sin asentar. Ni una mercería de barrio deja de hacer la caja cuando termina un día de ventas. En Aerolíneas no se hacía jamás, era un caos”, dijo Dell’ Acqua

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Tras años de rojos en sus números, el directorio de Aerolíneas Argentinas aprobó por primera vez en 21 años el balance en tiempo y forma de la empresa estatal, donde se puede ver que los subsidios, que llegaron a ser en su pico, en 2012, 899 millones de dólares por año, bajaron a 183 millones en 2017.

Según esos datos, cada pasajero que sube a un avión recibe un subsidio directo de 14 dólares, lejos de los 132 dólares por billete de 2011 o los 129 de 2012. “Esto nos permite tener una empresa muy sana y nos dará la posibilidad de mejorar toda nuestra performance en los bancos”, dijo el presidente del grupo Aerolíneas, Mario Dell’Acqua a La Nación.

Los números de la firma siempre son mirados con lupa por todos los actores del sector, por ser líder por lejos del mercado aéreo argentino, pilar de la industria del turismo y empleador de privilegio en el país. “Tenemos el 74% del mercado de cabotaje y el 25% del internacional, pero de un mercado que ha crecido mucho. Desde 2015, los asientos por kilómetros ofrecidos aumentaron un 10%, el factor de ocupación pasó de 77,6 a 80,3% y los pasajeros aumentaron 20%, de 10,9 millones en 2015 a 13,3 millones en 2017. Crecemos mucho más que el mercado”, dijo Reynal.

Hay algunos indicadores que resaltaron los ejecutivos. La deuda de la compañía está muy baja. “En comparación con otras empresas del sector estamos muy bien: 38% en 2015 y 36% en 2017. Par este año pensamos tener una necesidad de subsidios de 82 millones de dólares. Pero para el que viene, muy poco, apenas dos o tres por ciento de la facturación. Entonces será decisión del accionista si prefiere poner el dinero o que salgamos al mercado a pedir”, finalizó.

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