Argentina quedó, con Haití y Cuba, entre las peores economías en un ranking sobre riesgo para inversores

Luego de un 2020 marcado por la pandemia de coronavirus, en el que la región registró una de las mayores tasas de mortalidad y recesiones del mundo, lo más significativo serán los cambios en la política económica latinoamericana

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Un informe de The Economist que advierte sobre el avance de alternativas populistas en distintos países de América Latina ubicó a la Argentina en los primeros lugares en materia de riesgo para los inversores.

Sólo Venezuela, Haití y Cuba tienen niveles de riesgo superiores. El rubro en el que peor califica a nuestro país es en el de riesgo económico, y los especialistas alertan respecto a que “si no se corrigen los desequilibrios macroeconómicos se producirá un fuerte ajuste monetario y inflacionario”.

“En un año de grandes elecciones para América Latina, los riesgos políticos ya son evidentes. El riesgo político es alto, ya que los votantes se oponen a los titulares de los cargos y exigen un cambio de política, lo que da lugar a que prosperen las propuestas populistas”. A esa conclusión llegó la revista The Economist tras el informe realizado por su unidad de inteligencia, titulado “Populismo y política: el riesgo operativo en América Latina”.

El reporte de la publicación especializada se centra en tres ejes: riesgo político, riesgo económico y riesgo político de las inversiones. En la mayor parte de los sectores analizados por la publicación inglesa, Venezuela es la nación con peores perspectivas para este año.

El riesgo político fue examinado en tres áreas principales: seguridad, estabilidad política y eficacia política.

América Latina viene enfrentando desde hace años altos niveles de riesgo para su seguridad como consecuencia del crimen organizado, los elevados índices de delincuencia violenta, y la frecuente influencia del narcotráfico. Lejos de cambiar esta realidad, la pandemia d coronavirus, aseguran, “producirá nuevas oportunidades para el crimen organizado”. En esa línea, a medida que la revolución tecnológica crece a pasos agigantados, los expertos visualizan un mayor impacto de la “ciberdelincuencia”.

Por su parte, el informe hizo hincapié en las protestas sociales que se desataron a fines de 2019 en varios países de la región, como Chile, Bolivia y Ecuador, entre otros. Si bien esas movilizaciones mermaron en 2020 a raíz de las restricciones a la circulación por el coronavirus, según The Economist el riesgo de nuevos disturbios sociales sigue latente.

Sumado a esto, otro riesgo que afrontan los actuales gobiernos de América Latina es “que los grupos de la oposición puedan llegar al poder y causar deterioro significativo de las condiciones de funcionamiento de las empresas”: “2021 es otro año electoral importante para América Latina, con elecciones presidenciales en varias economías grandes como Ecuador, Perú y Chile, y elecciones de mitad de período en mercados regionales clave como México y Argentina. En la mayoría de estos comicios parecen surgir algunas tendencias principales: un claro aumento del sentimiento anti-incumbencia, la demanda de un mayor papel del Estado en la economía (al menos mientras continúe la pandemia) y una creciente preferencia por soluciones políticas populistas entre una proporción cada vez mayor de la población”.

Ante este contexto, el país latinoamericano que registró el peor índice en términos de riesgo de seguridad, estabilidad política y eficacia gubernamental es Venezuela. Entre los peores, le siguen Guatemala, México y Ecuador.

A la hora de analizar el riesgo económico, los especialistas evaluaron el riesgo macroeconómico, el riesgo financiero y el riesgo de comercio exterior y de pagos, midiendo si las condiciones económicas son estables y predecibles, si los inversores pueden introducir y sacar dinero del país, y si el sistema financiero es adecuado para las necesidades de las empresas: “En todas estas áreas los riesgos están creciendo, derivados no sólo del fuerte colapso de la actividad económica del año pasado, sino de la gran carga fiscal que sigue suponiendo la pandemia”.

Venezuela y Argentina presentan el peor panorama en los estudios de riesgo macroeconómico y de comercio exterior. En el caso argentino, The Economist advierte que “si no se corrigen los desequilibrios macroeconómicos se producirá un fuerte ajuste monetario y inflacionario”.

Con relación al riesgo político en las inversiones, los especialistas señalaron que “la creciente presión fiscal, las demandas post pandémicas de un mayor papel del Estado en muchos sectores clave y el aumento de los actores políticos y las propuestas políticas populistas sugieren que existen riesgos políticos para las empresas, además de los riesgos macroeconómicos destacados anteriormente”.

En las cuatro áreas clave evaluadas por The Economist – riesgo legal y regulatorio, riesgo de la política fiscal, riesgo del mercado laboral y riesgo de la infraestructura- “está claro que hay nuevos riesgos en el horizonte impulsados por los cambios relacionados con la pandemia en el entorno político y normativo”.

Uno de esos riesgos está relacionado a la falta de incentivos producto del “creciente nacionalismo de los recursos en medio de las cada vez más objeciones a los proyectos en los sectores de la minería, la energía y la agricultura”. Como ejemplo de esto, la publicación recordó que el año pasado el gobierno argentino intentó nacionalizar un exportador de soja con problemas financieros. Luego debió dar marcha atrás por el fuerte descontento social, político y empresarial que generó la iniciativa.

“Aunque nuestras previsiones para América Latina en 2021 son cautelosamente optimistas, los inversores tendrán que prepararse para estos riesgos emergentes”, concluye el informe.

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