Cansado de Esquel, Marcelo Tinelli llegó esta madrugada a Buenos Aires, manejando su camioneta

El conductor volvió a enfrentarse al escrutinio público al trasladarse con un permiso especial en medio de la cuarentena

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A un mes y dos días de haber llegado a Esquel, Chubut, para pasar la cuarentena total, Marcelo Tinelli decidió volver a Buenos Aires. Lo hizo en camioneta, ya que los vuelos de cabotaje están suspendidos.

El empresario hizo 1850 kilómetros de ruta amparado en un permiso excepcional para que regresen a sus casas quienes quedaron varados en otros puntos del país, y arribó a su departamento a primera hora de este miércoles, sobre el filo del vencimiento de esa habilitación temporal.

Ya en su casa junto a Guillermina Valdes y Lorenzo, su hijo menor, quienes lo acompañaron en su estadía en el sur desde el 19 de marzo, el conductor de ShowMatch posteó en las redes sociales una imagen tomada desde el interior de su vehículo: se observa una avenida 9 de Julio desierta, con el Obelisco en todo su esplendor. “Mi Buenos Aires querido”, escribió -con el emoji de un corazón- sobre la postal que compartió en sus historias de Instagram.

Su hija Candelaria, quien también estuvo en los días en Esquel junto a su novio, el futbolista Federico Giuliani, subió a su cuenta una foto similar de Capital, donde además se observa un letrero público con la leyenda “Tapate la boca”, en clara referencia a los barbijos cuyo uso aconsejan o exigen los distintos gobiernos provinciales. Y que la it girl mostró que usaba en una selfie que se tomó en la ruta, indicando su regreso. Aunque puede que esa frase escondiera otro mensaje, ya que, acto seguido, Cande hizo público el mensaje agraviante de uno de sus seguidores, y aclaró: “(Mi familia) no hizo nada ilegal, ni se cagó en nadie. Cálmense un toke”.

El lunes de la semana pasada Tinelli respondió a las críticas por una valija que le enviaron al sur. “Yo no me moví en los días que estoy acá -afirmó en diálogo con Luis Novaresio, en La Red-. Lo único que hicimos es seguir un tratamiento médico. No teníamos los medicamentos, los pedimos a Buenos Aires y pagamos un taxi aéreo hasta Esquel».

Explicó además que buscó infructuosamente y sin suerte el fármaco recetado en las farmacias de la zona: «Es algo normal. Lo tengo y no consigo la medicación acá. Y Cande continúa un tratamiento de salud que tiene hace años. Es algo privado -indicó-. Es un traslado de medicamento a una ciudad autorizada. Nada más”.

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