Cientos de familias tomaron un predio en Salta en reclamo de viviendas

«Al gobernador le pedimos que preste atención.Hace más de cuatro años que no se entregan tierras. No pedimos que nos regalen, queremos pagar los impuestos, la luz, el agua. Tenemos que tener donde vivir con nuestros hijos», señaló una de las ocupantes

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Salta está viviendo una situación insólita: mientras los casos de coronavirus crecen en todo en país, cientos de familias decidieron hacerle frente al déficit habitacional tomando una inmensa cantidad de tierras al sur de la capital provincial hace tres semanas para pedir que se les entregue una vivienda.

En el asentamiento, cercano al Parque La Vega, las familias viven desde mayo en carpas pequeñas donde no se puede mantener el distanciamiento social que exigen los epidemiólogos para prevenir la expansión del coronavirus, lo que preocupó a las autoridades provinciales.

Quienes se instalaron allí afirman que se intenta mantener las condiciones de higiene y señalan que en una de las carpas hay dos enfermeras que supervisan, como pueden, el estado de salud de los habitantes del asentamiento. Se estableció como regla el uso de tapabocas.

Ante el contexto sanitario actual, las autoridades evitaron desalojar el predio, pero se apresuraron en iniciar las negociaciones entre el Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) y los vecinos del lugar, que cada vez son más. Al principio eran unas 600 familias, pero los habitantes del asentamiento ya censaron a 1100.

«Hay niños, personas mayores, mujeres embarazadas, ancianos y discapacitados. Pasamos el día a día muy mal. Vinimos acá por el déficit habitacional. Les pedimos a todos que traten de entendernos, sabemos que es malo lo que estamos haciendo pero es la última oportunidad que nos dimos como familia de poder tener nuestro terreno», dijo Laura, que vive con sus hijos en el lugar.

Entre los vecinos aseguran que el motivo de la toma del lugar no fue exclusivamente por la pérdida de ingreso de las familias debido al freno de la economía por el coronavirus, sino que la crisis que ya se vivía desde hace dos años y el antecedente de otra toma que resultó con la entrega de viviendas volvió inevitable la usurpación del terreno.

Según explicó Montero, viven en el asentamiento de carpas personas en situación de calle, familias que ya no pueden pagar el alquiler de una vivienda. Todos se pusieron de acuerdo hace tres semanas para tomar de forma masiva el predio y evitar un desalojo.

Las autoridades provinciales aseguran que el lugar no es habitable porque está sobre un canal y puede inundarse. Además, según indicaron medios locales, un sector del lugar está destinado a la construcción de un edificio de uso comunitario.

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