“Con esta tasa de crecimiento demoraríamos unos 600 años hasta llegar a la inmunidad colectiva”. aseguró el ministro de Salud de Provincia

Daniel Gollán sostiene que la misión de la cuarentena era “ganar tiempo”, y reveló que la proyección del pico de la enfermedad se corrió hacia junio: “Todo va a depender del nivel en que se vayan abriendo las compuertas de la actividad económica»

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Daniel Gollán, ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, habló este miércoles sobre la posibilidad de lograr la inmunidad colectiva contra el coronavirus. De acuerdo con su estimación, a esta tasa de crecimiento que está muy aplanada demoraríamos unos 600 años para que se inmunizara ese famoso 70% del que hablan todos los expertos en el mundo”.

Algunos especialistas, científicos y líderes mundiales de todo el globo vislumbran el fin y la neutralización de la pandemia con la “inmunidad colectiva”, una teoría que sugiere que, cuando el 70% de una población determinada adquiera inmunidad ante una enfermedad contagiosa, la propagación pierde efecto porque ya no quedarían portadores infecciosos.

Para lograr este ideal hay dos caminos: la vacunación y la inmunización a través de anticuerpos. Sin embargo, la OMS no respalda la idea de un “pasaporte de inmunidad”, ya que no hay evidencia científica que demuestre que una persona con anticuerpos de coronavirus sea inmune a una segunda infección.

El ministro de Salud bonaerense visualizó esa proyección para reconocer los efectos de la restricción de la cuarentena. Precisó que la tasa de crecimiento tiene un promedio de setenta casos confirmados por día. En su ecuación, a este ritmo de infecciones diarias faltarían seis siglos para que se enferme de Covid-19 un porcentaje elevado de los habitantes de la provincia de Buenos Aires.

Gollán había dicho ayer que los indicadores no son altos, que la curva está aplanada y no reviste cambios significativos en los últimos quince días.

Hoy, en diálogo con radio La Red, se explayó: “En la última semana tuvimos un promedio similar al que veníamos teniendo. Tuvimos dos días altos con 80 y 94 casos pero después, en los últimos tres días, tuvimos 56, 50 y 48. Venimos con un aumento diario pequeño que nos da una duplicación cada 17 o 18 días. La instalación de la enfermedad viene muy lenta”.

Para que la curva de contagios simule una línea chata, en la provincia de Buenos Aires se aplica lo que el funcionario define como “el factor de corrección”. Es un parámetro que toma como referencia la presentación de los primeros síntomas en vez del día en que se realice el test diagnóstico. Se procura, así, que las cifras de casos confirmados no sean reguladas por la cantidad de estudios diarios.

“La curva de crecimiento no la dibujamos con la cantidad de casos que se reportan por día, sino que hacemos una corrección por inicio de síntoma -explicó-. A veces se hacen miles de estudios de laboratorio en un día, lo que hace que tengas ese día más cantidad de casos. Llamamos a los pacientes para preguntarles qué día comenzaron los síntomas. Y ahí se distribuye distinto”.

“La primera y segunda semana desde el primer caso teníamos una tasa de crecimiento por semana de 413 por ciento. Ahora, en la séptima y octava semana, tenemos 31 por ciento. Hay pocos contagios porque la gente se contacta poco”, analizó el funcionario. Comparó los comienzos del período de aislamiento social, preventivo y obligatorio en Argentina y en Europa: “Nosotros tuvimos la oportunidad de construir ese conocimiento. Haber entrado a tiempo en cuarentena nos está permitiendo agregar más capacidad instalada en el servicio de salud, saber dónde podemos abrir el grifo un poquito más, de qué manera, con qué recaudos”. “Algunos dicen que el éxito es que el virus no circule. Pero no, ese es un pensamiento mágico. El éxito es que la circulación la vayamos haciendo de manera regulada para que no atosigue el sistema de salud y poder proteger, así, a los más vulnerables”, agregó.

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