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Del Boca y De Vido irán a juicio por la novela «Mamá Corazón»

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El juez federal Sebastián Ramos elevó a juicio oral la causa contra Andrea del Boca y Julio De Vido en la que se los acusa por defraudación contra la administración pública en la realización de Mamá Corazón. La telenovela fue financiada por el ex ministro de Planificación, a través de la Universidad de San Martín (UNSAM), durante la gestión kirchnerista.

El juez Ramos había procesado al ex ministro De Vido como autor del delito de defraudación y le trabó un embargo por $60 millones, mientras que la actriz y productora fue procesada como «partícipe necesaria», al igual que el entonces rector de la UNSAM, Carlos Ruta, a quienes les trabaron un embargo por $ 50 millones y $ 60 millones, respectivamente.

El juez Ramos sostuvo que «la maniobra en cuestión se encontraba planificada y direccionada desde su inicio hacia la contratación de la productora de Andrea del Boca», y que eso respondió a una «voluntad predominantemente política y adoptada con anterioridad a que se formalizara el trámite de los expedientes».

La productora A+a Group, de Andrea Del Boca, cobró más de 24 millones de pesos, a través de una contratación directa del ministerio que manejaba De Vido, triangulado con la UNSAM, sin licitación ni compulsa de precios.

Estaba previsto que la productora cobrara $36,58 millones y se quedara con un 10% de ganancia, cuando el actual gobierno suspendió ese contrato. Además, A+a Group ya había cobrado el 76% de la novela, mientras que otras series que estaban en los mismos convenios con la UNSAM habían cobrado sólo el 7%.

El magistrado indicó que no se cuestiona la «aptitud y/o calidad artística» de Andrea Del Boca como productora, sino que se pone en tela de juicio «la manera en que su proyecto fue escogido y la modalidad de contratación adoptada por parte de la UNSAM, en franca violación a la normativa vigente», dijo Ramos.

La Cámara Federal confirmó los procesamientos y embargos. Los camaristas Martín Irurzun y Leopoldo Bruglia señalaron que lo cuestionable no fue la celebración de los acuerdos con la UNSAM, «sino la desnaturalización de su objeto y su utilización para evadir los controles con miras al desvío de fondos públicos asignados, hipótesis que a priori se ha configurado en autos».