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Fin de la novela: Djokovic fue deportado de Australia

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Finalmente, y a horas de comenzar el Abierto de Australia, el jugador de tenis de 34 años, Novak Djokovic, fue deportado y no podrá jugar el tradicional certamen.

La medida se tomó después de que tres jueces del Tribunal Federal de Australia decidieran apoyar la decisión del ministro de Inmigración, Alex Hawke, de dar de baja la visa del N° 1 del tenis mundial por segunda vez.

En un trámite que llevó muchos días, esfuerzos, idas y vueltas, el futuro de la escena deportiva mundial quedó a la expectativa de cómo serán las cosas en el futuro, cuando la pandemia de Covid 19 aún está vigente.

Fin de la historia

En un primer momento los abogados del tenista habían logrado revertir lo que parecía una inevitable expulsión del país del serbio, cuando el juez de Melbourne ante el que apelaron la decisión se declaró incompetente.

El tribunal que terminó decidiendo la suerte del serbio decidió celebrar dos audiencias para tratar la situación y definir el camino a seguir, una el sábado 15 de enero y otra para el domingo 16. La diferencia horaria con Australia hizo que para cuando se amaneció en Sudamérica, la suerte del tenista ya estuviera sellada desde hacía varias horas.

La mayor preocupación, tanto para el tenista como para el mundo del tenis en general, es que ante esta deportación es probable que el serbio no pueda volver a pisar suelo australiano por tres años, lo que le impediría jugar el primer Grand Slam de cada temporada.

Un final previsible para Djokovic

Todo comenzó cuando el tenista viajó a Australia para participar del Grand Slam con una exención de vacunación que le había sido otorgada por la organización local. Pero grande fue la sorpresa cuando el ingreso al país del serbio fue rechazado por Migraciones y fue retenido por varias horas, sin comunicación alguna.

Si bien el jugador tuvo varias actitudes reprobables y cometió numerosos errores, el problema comenzó con el evidente cortocircuito entre la organización del torneo y las autoridades australianas.

A partir de ahí se sucedieron los idas y vueltas legales así como las declaraciones rimbombantes de los funcionarios, quienes usaron el caso Djokovic como una muestra de lo que podría sucederles a quienes se  atrevan a romper la legislación de ingreso al país, más aún cuando todavía se sostiene la emergencia Covid.

En paralelo, y como si le faltara un toque más de drama al torneo, en lo que a esta altura es un escándalo internacional de proporciones, su colega, el tenista español Rafael Nadal afirmó  sobre la competencia: «Será un gran torneo, con o sin él«.