En vez de toque de queda, la Ciudad propondrá cerrar bares y espacios públicos a la noche

Las nuevas diferencias con Nación llegan en un momento particular, con el propio jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, contagiado de Covid y aislado en su domicilio

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Mientras que el Gobierno nacional le propuso a los gobernadores imponer un toque de queda para frenar la fuerte suba de casos de coronavirus, desde la Ciudad propondrán cerrar bares y restoranes en esos horarios, pero mantener la posibilidad de trasladarse libremente.

«Nosotros creemos que hay que atacar los encuentros sociales que se están dando especialmente en boliches, bares, restaurantes, espacio público y privado. Estamos de acuerdo en cerrar de 23/24 horas a 6 esos lugares, pero no restringir la circulación», respondió este jueves un funcionario porteño a Clarín.

«Hay que volver a recuperar la responsabilidad social y cívica que supimos tener pre cierre de año -agregó-. Es natural por la época del año, el cansancio y la baja de casos lo que posiblemente llevó al relajamiento».

La misma fuente adelantó, de todos modos, que esperarán el decreto para ver cómo seguir. Y adelantó: «Por supuesto vamos a seguir fuertemente trabajando y reforzando la investigación, con el rastreo, testeo, aislamiento y seguimiento, fundamental para cortar la cadena de contagios. Y seguiremos intensificando los testeos a quienes vuelven de sus vacaciones que está dando muy buenos resultados».

Salvo en el arranque de la estricta cuarentena, donde había sintonía total entre Larreta y Fernández, luego fueron apareciendo diferencias sobre cómo encarar las restricciones. A grosso modo, el jefe de Gobierno siempre impulsó más aperturas. Y en este sentido, el Presidente se terminó alineando con el gobernador Axel Kicillof, que impulsaba cierres estrictos. Algo similar estaría sucediendo ahora.

La Ciudad está testeando a los vecinos que viajaron a más de 150 kilómetros y estuvieron al menos 72 horas alejados del distrito. Por eso, creen que el arranque de las vacaciones, con algo de menos gente en la Ciudad, podría redundar en una baja. Alberto Fernández, en sintonía con algunos infectólogos, sería partidario de una restricción fuerte ahora mismo.

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