Grieta interna: Kicillof busca despegarse de la gestión de Alberto Fernández

Los intendentes de la provincia acusan al gobernador de no negociar y juran lealtad a Alberto por sobre todas las cosas. Ahora: ¿quién podrá ayudarlo?

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“La lógica indica que si gobernás la provincia de Buenos Aires y tu presidente es del mismo partido, vas a gestionar en espejo con la Nación, no te vas a cortar solo”, aseguró este fin se semana uno de los 71 intendentes peronistas del territorio bonaerense, en referencia al gobernador Axel Kicillof, cuya actitud para con el Gobierno nacional causa rispideces en la Rosada.

Salvo Eduardo Duhalde, que en 1991 dejó la vicepresidencia para ir a la gobernación bonaerense (no sin antes asegurarse el equivalente a dos millones de dólares diarios para la provincia), el resto de los mandatarios con sillón en La Plata siempre se alinearon al gobierno nacional de manera incondicional.

Sin embargo, Kicillof se maneja con una independencia política impensada, y lo demuestra con gestos como el artículo 34 de la Ley de Emergencia económica, que establecía la centralización y registro diario de envío de fondos de la Nación a los municipios.

“Quiso incluir un artículo donde todos los recursos del gobierno nacional debían pasar por las manos de las provincia. Si un tornado hacía estragos en Luján y el Presidente decidía ayudar económicamente al municipio, lo tenía que aprobar antes Axel. Duró tres segundos”, apuntó otro intendente peronista a Clarín.

Los alcaldes del PJ aguardaban a que Kicillof pagara un alto precio por su falta de política. Encima, el intento frustrado del gobernador de que el proyecto de reforma impositiva ingresara por Diputados y fuera aprobado solo con la presencia de los legisladores del Frente de Todos, con los dos tercios de los presentes, terminó fracasando por la ausencia de dos diputados propios, uno de ellos José Pérez, que responde al intendente de José C.Paz, Mario Ishii, que le ordenó pegar el faltazo porque el histórico jefe comunal le había pedido a Axel nombrar a uno de sus hombres en el CEAMSE, el ente estatal encargado de controlar los residuos. Y se lo negó.

Y aunque los jefes comunales no van a romper con Kicillof ni con Cristina, el trato y la fidelidad es para con Alberto Fernández. No es casual que en el gabinete nacional y en las segundas líneas nacionales se hayan sumado a intendentes como Gabriel Katopodis, Mariano Cascallares y Leonardo Nardini.

¿Y la ley? “El problema es que no negocia, se encierra en su propia ley y cada cosa que le pedís te responde ‘esta es mi ley, no es la ley de ustedes”, relata un dirigente radical. Un legislador macrista también detalló que otro de los inconvenientes con el gobernador es que despliega una infinidad de interlocutores, lo que provoca confusión. Y además, siempre con la misma muletilla: “Estos defienden el interés de los ricos”. Sin embargo, el aumento del 75% en el impuesto inmobiliario afectaba, del sector urbano, a 2.600.000 clientes.

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