Investigan a Leandro Báez por quedarse con US$ 1.500.000 de la venta de ovejas

La situación no es sencilla para el menor de los Báez: su hermano Martín quedó detenido justamente por violar las medidas cautelares e inhibitorias impuestas sobre sus bienes

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La Justicia ordenó investigar a Leandro Báez, el hijo menor del empresario K, por un faltante de un millón y medio de dólares de una operación comercial realizada con la venta de lana de ovejas, cuando no podía realizarlas por el embargo e inhibiciones que pesaban sobre las cuentas de la familia Báez.

El encargado de intimar a Leandro para que explique el faltante de 1,5 millón de dólares de una empresa intervenida por la Justicia fue el Tribunal Oral Federal 4 (TOF 4), que lleva adelante el juicio por lavado de «la ruta del dinero K». Este dinero corresponde a una venta de lana que se «habría realizado en negro», según la Justicia, para evitar «controles».

​En total habrían sido 250.000 kilos de lana entre enero de 2016 y fines de 2018.

El dinero aún no fue reintegrado y se ordenó iniciar una causa al respecto, complicando la situación de Leandro Báez, quien tuvo un pedido de detención del fiscal Córdoba, algo que por ahora fue rechazado por el Tribunal, pero se requirió que la maniobra sea investigada.

La familia Báez está siendo juzgada por lavado de dinero en la investigación conocida como «la ruta del dinero K», donde se encontró a Lázaro y sus hijos responsables del blanqueo de 60 millones de dólares en tan sólo tres años.

Báez, que ya cumplió tres años en prisión y comparte pabellón con su hijo Martín, que quedó detenido por violar el embargo de 600 millones de dólares y la inhibición de bienes junto al congelamiento de cuentas bancarias. El hijo del contratista K autorizó el movimiento de cerca de 5 millones de dólares de cuentas en Bahamas vinculadas a su padre y a sus hermanos. Esto fue planteado como un riesgo de entorpecimiento de la causa y se ordenó su prisión preventiva.

Su hermano Leandro, el de las ovejas, fue intimado por la interventora de la empresa Austral Agro, Susana Inés Santrasola, quien detectó el faltante de dinero que correspondería a la venta de lana.

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