Para Gendarmería, las manchas de sangre de Nisman demuestran que fue asesinado

El nuevo informe asegura que ese 18 de enero de 2015, alguien más lo hizo poner de rodillas antes de dispararle con una pistola Bersa de 22 milímetros que le había prestado su técnico informático y asesor, Diego Lagomarsino

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Una pericia realizada por Gendarmería comprueba que las manchas de sangre que se encontraron en el cuerpo de Alberto Nisman indican que hubo terceras personas implicadas en la muerta del fiscal.

Un total de 40 peritos especializados en criminalística, medicina legal, análisis químicos, balística, huellas y rastros aseguran que, por la morfología de la sangre encontrada, el hombre que investigaba el memorándum con Irán fue puesto de rodillas en su baño y posteriormente fue asesinado.

Entre otros de los detalles que tomaron en cuenta los peritos, constataron que la altura alcanzada por la cabeza de Nisman, estando de rodillas, es equivalente a la que tuvo que haber adoptado el segmento sangrante que partió desde el orificio de entrada de la bala en la cabeza.

“Rodilla a tierra o arrodillado sobre ambas piernas, la ubicación del segmento sangrante permitiría por su altura (medía 1,82 medía), conformar lo que fuera denomina como ‘franja central’, la que posee 22 cm de extensión aproximadamente, sobre la mesada del vanitory”, consignaron.

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