La YPF que soñó Néstor Kirchner

El ex vicegobernador santacruceño Pablo González tendrá la inmensa oportunidad de demostrar su valía como cuadro político, y demostrar que es un acierto su incursión en esta empresa emblemática, tan golpeada durante los últimos años de macrismo

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Por Nicolás Fernández, ex Senador Nacional por Santa Cruz

Cuando Lincoln se convirtió en Presidente de los Estados Unidos en 1861, en esas mismas escalinatas del Capitolio en su discurso presidencial dijo: «Antes de entrar en tan serio asunto, como es la destrucción de nuestro tejido nacional y todos sus beneficios, recuerdos y esperanzas que éste contiene, ¿no sería acertado precisamente confirmar por qué lo hacemos?»

 

Un mes después, el Sur, los confederados, atacaron Fuerte Sumter y se inició la Guerra de Secesión.

El Sur Confederado defendía los privilegios de las clases altas, el enriquecimiento de un capitalismo salvaje y la opresión de las clases trabajadoras. Defendía la explotación de todos para beneficio de unos pocos. El paroxismo de ese posicionamiento fue la defensa de la esclavitud.

Sorprendentemente, nosotros ahora podemos trasponer esta situación a nuestro país.

Afortunadamente, no prevemos en el horizonte cercano una confrontación entre argentinos, pero sí podemos comprobar que nosotros tenemos una versión criolla de los confederados. Gente incivil que únicamente busca mantener sus privilegios aún a costa de la ruina del país.

Hoy la esclavitud se llama hambre en los niños, pobreza en las familias, falta de oportunidad para los jóvenes, desentendimiento de nuestros mayores, carencia de adecuados servicios de educación, sanidad y previsión social para el conjunto de la comunidad.

Y esto nos lleva a hablar de una empresa como YPF que fue ilusión y bandera del progreso de nuestra Nación, hasta que una caterva de oligarcas y un grupo de obsecuentes después la dañó poniéndola de rodillas.

El Sur Confederado también está hoy en Argentina para perjudicar al pueblo.

Con anterioridad a la etapa que nos toca vivir está más que claro que las gestiones en la empresa no fueron de las mejores, ni mucho menos por el solo hecho de tener en cuenta que siendo la empresa nacional por excelencia, posee comparada con otras, que compiten en nuestro territorio la explotación de áreas de producción pequeñas o residuales, cuando a toda lógica indicaría, que debiera ser la más importante y la privilegiada.

También hubiera sido lógico que de la mano de la empresa se generara una gran burguesía empresaria nacional de la mano de los subcontratistas nacionales, pero por el contrario, durante la gestión posterior a la re estatización las Pymes fueron castigadas, siendo privilegiadas las multinacionales que en áreas específicas poseen una posición estratégica.

En el momento que se tomaron las medidas de la estatización, se lo hizo bajo la promesa de devolver el superávit y el autoabastecimiento, nada de ello ocurrió y sin embargo la firma se endeudó en más de 4.000 millones de dólares.

Hoy se tomó una determinación política que debe ser bien vista y puede ser el puntapié inicial de un cambio de paradigma, debemos apostar a lo nuestro, un presidente de una compañía propio, con estrechos compromisos con los empresarios locales, con buena relación y conocimiento de las estructuras sindicales, y fundamentalmente ajeno a cualquier entramado multinacional. 

Es el momento de actuar en forma conjunta y mancomunada para que este paso no sea uno más en la vida de un largo derrotero de errores, sindicatos, empresarios locales, gobernadores, tienen la oportunidad que habían perdido ya en la gestión previa al Macrismo y que se profundizo en la gestión de entrega que tuvo el ex presidente.

El desafío es importante, la fracción política de La Cámpora y el gobierno nacional tienen a un santacruceño que sufrió los desatinos de YPF , los conoce dado que fue vicegobernador de la provincia, en la que YPF no marcó ninguna diferencia y se comportó tan especulativamente como las foráneas, quizás porque los que la conducían no eran tan propios como se creía. 

Cuando se creó ENARSA de la cual fui miembro informante, dentro de sus particularidades más destacadas estaba la de ser la única que pudiera tener información geológica de las áreas, para evitar que esta información privilegiada fuera a parar a manos personas que luego la pudieran utilizar en beneficio propio y conspirando contra la mismísima empresa estatal.

Lamentablemente la firma creada con muchas entusiasmo y expectativas no cumplió con muchas de sus finalidades y una de ellas fue la de ser dueña absoluta de información geológica.

En algún momento el autor de este artículo tuvo un entredicho con Pablo González, actual presidente, cuando él entendía que podía competir con Alicia Kirchner por la conducción de la provincia. Nada de eso quiero borrar actualmente; Alicia Kirchner es la gobernadora de la provincia que logró su reelección con el acompañamiento de gran parte de la ciudadanía, y Pablo González la inmensa oportunidad de demostrar su valía como cuadro político, y destacar que su incursión en esta empresa emblemática es un acierto.

El solo hecho de mirar el mapa hidrocarburífero de la Argentina y las áreas que explota YPF en comparación con el resto de las compañías indica en forma clara que la posición estratégica de la firma nacional no es la ideal ni mucho menos.

Si miramos cómo quedaron después de muchos años los empresarios locales vinculados a la empresa estatal o a las multinacionales, no es un ejemplo del cual podamos sentirnos orgullosos; no se siguió con ello, el camino de la formación de una burguesía empresarial nacional ni por asomo, tal cual pretendía nuestro líder y conductor Néstor Kirchner.

Si tenemos en cuenta los desafíos que enfrentamos -como el autoabastecimiento y el superávit-, podemos convenir que las anteriores gestiones fracasaron, y esto errores se multiplicaron en la era del Macrismo en forma grosera.

Por ello, gestionar con una mirada nacional, sin contaminantes foráneos es una imperiosa necesidad, aunque tengamos que profesionalizar su conducción como en el caso de Petrobras, pero con férreas herramientas de control y cuadros nacionales que no hayan emigrado fuera del país.

Las universidades argentinas formaron excelentes ingenieros que fueron exportados al mundo con mucho éxito, uno de ellos oriundo de mi ciudad, Darío Goy, tuvo éxitos importantes en la empresa que también dio a luz a Galuccio, nacido en Paraná. Pero lo cierto es que a la firma Sclumberger se fue sumando el conocimiento y la experiencia de estos cuadros formados en aulas nacionales y le fue muy bien, a tal punto que ambos Goy más que Galuccio ocuparon cargos destacados en la empresa multinacional.-

En el caso de la firma YPF no pasó lo mismo, el motivo lo desconozco, las razones las ignoro, pero es evidente que no todos los jugadores pueden jugar en cualquier equipo ni ponen el mismo compromiso, recurriendo a un concepto futbolero típicamente argentino.

Por ello creo que la agrupación política La Cámpora, con la incorporación de cuadros jóvenes, con un perfil profesional en su gran mayoría y con una pertenencia muy marcada, luego de haber vivido momentos difíciles de la Argentina, a nivel político, pero fundamentalmente a nivel económico, están llamados a refundar, están llamados a superar en forma gradual pero muy firme, los desatinos de la política argentina, que solo tuvo algunos algunos lapsus, pero que en línea general, siempre termino con ajustes y políticas desastrosas para los más necesitados.

El vacío del interior, la superpoblación de los grandes centros urbanos y con ello la pobreza, la marginalidad y la delincuencia creciente, son marcas más que evidentes de una falta de políticas adecuadas o de una inexistente planificación.

Debe llegar la hora de tomar otro rumbo, debe llegar la hora donde la aldea global no sea más sala de ensayo de los irresponsables, el medio ambiente es nuestro hábitat y no existió por parte de la empresa emblema de la nación una sola política dirigida a preservarlo, a evitar la contaminación de aguas, de suelo, ni a frenar la pérdida de especies, ni poner tope a las políticas suicidas.

Las multinacionales que tuvieron carta abierta para hacer cuanto se les antoja, no realizan estas prácticas en otros lugares del mundo, ni en sus lugares de origen, sencillamente pues no se lo permiten.

Por ello la llegada de Pablo González, que fue vicegobernador de Santa Cruz y conoce el grado de contaminación de las napas acuíferas de la Patagonia, y de todas las prácticas condenables, sumado al estado ruinoso en el que está la empresa, y el de los contratistas si es ayudado por los sindicatos y por los gobernadores, debe tener la oportunidad de ser la llave para una política integral y menos ruinosa.

Por ello sindicatos, empresarios locales dirigentes políticos es la hora de apuntalar esta toma de posición estratégica y sumarnos a modificar, todo para que YPF vuelva a ser la gran bandera de soberanía energética que no debió perder jamás.

Es una nota de opinión y de desagravio pues una cosa es no compartir que en las elecciones pasadas él pudiera reemplazar a mi amiga y gran cuadro político como es Alicia Kirchner, y otro muy distinto, es no ver en este cuadro joven, sobrados atributos para poner un punto final a la decadencia de la firma que consideramos nuestra gran empresa estratégica. Lo cortés no quita lo valiente.

Ojo, los chicos no son tan chicos y con solo evitar hacer las cosas que hicimos los grandes, seguramente la Argentina tendrá otra oportunidad.

La gran novedad es que YPF pese a ser una empresa nacional está regulada por las leyes de los EE UU al cotizar en la bolsa de N York, por ende, la SEC (comisión de la bolsa) supervisa todas sus operaciones, ello implica que las infracciones a la ley americana son de aplicación.

Por ende Pablo González tendrá la posibilidad de analizar bajo ley argentina y americana las conductas de los anteriores directores o presidentes posteriores a la re estatización.

Desear éxito al nuevo presidente es lo menos que podemos hacer y ponernos a su disposición un deber

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