Los curas villeros hicieron una petición al Senado para «cuidar las dos vidas»

La Iglesia insistió ante los senadores en la necesidad de «cuidar las dos vidas» y desestimar el proyecto de despenalización del aborto, que ya fue aprobado por la Cámara de Diputados

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Más de 25 curas villeros de la ciudad de Buenos Aires y del conurbano, encabezados por el padre Pepe Di Paola, y los obispos Gabriel Barba (Gregorio de Laferrere), Eduardo García (San Justo), Gustavo Carrara (Pastoral de las Villlas) y Jorge García Cuerva (auxiliar de Lomas de Zamora) expresaron su «dolor por la media sanción del proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo», lo que consideran «un eufemismo para dar media sanción al aborto en nuestras tierras».

Participaron de la presentación del documento y de la propuesta «Hogar del abrazo maternal», realizada en la parroquia Cristo Obrero, de la Villa 31, varias mujeres de barrios populares donde desarrollan su acción pastoral los curas villeros.

«Como Iglesia presente en villas y barrios populares, donde se viven diversidad de dificultades, queremos renovar nuestro compromiso con la lucha por la cultura de la vida y los derechos humanos», señalaron, a la espera de que «los senadores puedan dar cuenta del inmenso valor que tiene toda vida humana, la de la madre y la de la niña o niño por nacer».

Propusieron, así, «una respuesta concreta a la dificultad de las jóvenes y adolescentes de nuestros barrios que llevan adelante embarazos de riesgo o incluso no deseados ni planificados».

Los sacerdotes transmitieron su firme convicción sobre «la necesidad de cuidar de la vida humana en todas sus etapas, desde la concepción hasta la muerte».

Citaron, además, al papa Francisco, quien «ha denunciado innumerables veces la cultura del descarte de nuestras sociedades: los viejos, los inmigrantes, las personas con discapacidad, los pobres y los niños por nacer molestan, nos piden atención, nos piden cuidado, nos ‘quitan’ comodidades y privilegios; entonces hay una fuerte tendencia a descartarlos, a quitarles el derecho a la existencia».

Al reclamar una respuesta concreta «a las necesidades de nuestras villas y barrios populares», recordaron el «trabajo silencioso que se viene haciendo ya hace años para acompañar a mujeres con embarazos de riesgo, o inesperados».

Llamaron, así, replicar «estos centros para recibir a adolescentes y jóvenes mujeres, que lleven adelante embarazos de riesgo, o inesperados, en condiciones de fragilidad y desamparo».

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