Milagro Sala, a 4 años de su detención: «No me arrepiento»

Para el kirchnerismo, Sala es una «presa política», mientras que el propio presidente Alberto Fernández la definió recientemente como una «detenida arbitraria» y una «víctima» de la Justicia

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A cuatro años de su detención, acusada de corrupción y apropiación indebida de fondos del Estado, la dirigente social jujeña Milagro Sala aseguró que «volvería a hacer» todo lo que hizo a nivel social.

«Lo volvería a hacer porque estoy convencida de que hay que cubrir la necesidad del otro. La gente está esperando que los dirigentes le resuelvan los problemas», aseguró en una entrevista con el diario Página/12 en la que defendió su inocencia.

Sala fue condenada en 2019 a 13 años de prisión por defraudación al Estado, asociación ilícita y extorsión en el marco de una resonante causa conocida como «Pibes Villeros». Durante el proceso se investigó el desvío de fondos estatales por más de $60 millones, cobrados por cooperativas para construir viviendas sociales, entre 2011 y 2015, las cuales nunca se realizaron.

Para la justicia, la dirigente social era la jefa de esta asociación ilícita, que con la ayuda de funcionarios provinciales y municipales de Jujuy operaban para extraer dineros de programas habitacionales nacionales, los cuales «fueron utilizados con otros fines».

«Como dice Cristina [Kirchner], no me arrepiento de haber trabajado tanto», asegura Sala. «De lo que sí por ahí me arrepiento, aunque arrepentimiento es una palabra fuerte, es de haberle dedicado tanto tiempo a la organización y poco a la familia. Porque mis hijos también se dedicaron a militar y quizá nos juntábamos un domingo cada 20 días y una familia normal lo hace un poquito más», confesó.

«Estar en la cárcel es horrible», relató durante la entrevista, y denunció: «Me aislaban a menudo y cuando yo preguntaba por qué me decían que era porque yo defendía a mis compañeros y en la cárcel los códigos son distintos».

«Lo peor de estos cuatro años es que me trataron como un objeto. Y saber que pasan cosas afuera que no podés solucionar desde adentro. Los que te quieren no quieren que te enteres, pero te enterás igual», contó. Milagro Sala Sala, que intentó suicidarse dos veces cuando estaba presa, dijo que le gustaría «que se termine la agonía y la de mis compañeros también».

«Somos rehenes de la política opositora», asegura. «Tengo mucho dolor. Nunca me imaginé que me iban a tratar tan mal injustamente. Y lo que aprendí es que hay que reforzar la preparación de mis compañeros. Nunca nunca nos hemos sentado a formar cuadros políticamente porque la prioridad siempre era hacer cosas». Milagro Sala reconoce que no sabe por qué la «odia» el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, pero que «entro de mi corazón, ya lo he perdonado».

«Es digno de lástima», asegura. «Vivo un hostigamiento permanente por parte del gobernador. Lo único bueno que nos pasó estos cuatro años es que Morales por un lado descuida y niega las obras que hicimos y por otro se dedica a inaugurarlas como propias. Se contradice: o no hicimos nada o hicimos todo lo que él está inaugurando».

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