Origen y consolidación: ¿cómo obtuvo su fortuna Hugo Moyano, el sindicalista piquetero?

Cuál fueron los primeros pasos del hombre que convirtió al Sindicato de Camioneros en una fuerza imparable

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Hugo Moyano tiene hoy 77 años. A los 18 años comenzó su militancia gremial como delegado del Sindicato de Camioneros, donde llegó a alcanzar el cargo de Secretario General de Camioneros.

En 1987 asumió el cargo de titular del gremio y desde entonces ha logrado su reelección indefinida. La renovación sindical no es algo habitual en nuestro país y Moyano cumplirá este año 35 años al frente del Sindicato. Mediante amenazas y presiones logró desarticular todas las listas que se han presentado para competir en las elecciones internas.

Aliado de todos los gobiernos, Moyano transformó al Sindicato de Camioneros en un gran aparato sindical al servicio de sus intereses y ambiciones personales. Cuando asumió el cargo, los afiliados se estimaban en menos de 10.000. Pese a ser un crítico feroz al menemismo, en los noventa logró multiplicar por 5 la cantidad de afiliados con el aval de Menem en una negociación continua donde pudo beneficiarse por el cierre de ferrocarriles. Sin embargo, el gran salto lo logró durante la presidencia de Néstor Kirchner.

A principios de 2003, Camioneros contaba con 50.000 afiliados. Apenas 6 años después ya había sumado 100.000 nuevos afiliados triplicando la base de apoyo y su poder de financiación considerando que cada empleado registrado aporta más de un 3% de su sueldo al sindicato y un 11% a la Obra Social de Camioneros. El crecimiento de afiliados se explica por reclamos judiciales a empresas y a otros sindicatos.

Durante este periodo el Ministerio de Trabajo siempre falló a favor de las exigencias de Moyano que, a cambio, apoyó todas las movilizaciones con una nutrida presencia de afiliados y logística. La alianza con Néstor fue parte de una época dorada de Camioneros y una gran fuente de crecimiento económico y de poder. Desde 2004 Moyano fue elegido para dirigir la CGT. A pesar de los alicaídos salarios y poder de compra de los asalariados producto de la crisis de 2001, los sindicatos se mantuvieron cautos y los reclamos se negociaban en silencio con reparto discrecional de fondos a las obras sociales que Moyano y sus socios repartían entre el resto de los sindicatos desactivando cualquier tipo de reclamo.

Pero el crecimiento de los afiliados no fue pacífico y necesitó realizar acciones violentas e ilegales que luego fueron respaldadas y convalidadas por el Ministerio de Trabajo y el Gobierno Nacional. Para sumar nuevos afiliados Moyano apelaba al “encuadramiento”. Como a cada rama de actividad le corresponde un sindicato específico, presionaba para re-encuadrar ciertas actividades. De esta forma, lo que hacía era quitar actividades de un gremio y pasarlas a Camioneros.

Mediante esta metodología, el kirchnerismo habilitó el pase de 25.000 afiliados del Sindicato de Comercio – liderado por Armando Cavalieri, quien estaba enfrentado con Néstor y Cristina- al gremio de Camioneros. Todas estas transiciones fueron, generalmente, violentas. El moyanismo realizaba bloqueos, piquetes y aprietes a empresas que no aceptaban el traspaso o se oponían a los métodos de Camioneros. Por ejemplo, Carrefour tuvo que padecer un bloqueo de su centro de distribución durante 90 días que le impidió operar en forma habitual. El reclamo de Moyano era para sumar a los empleados de distribución a Camioneros. Moyano nunca acató la conciliación obligatoria y no permitió el ingreso de quienes querían trabajar.  Solo se retiró cuando el Ministerio de Trabajo avaló cada uno de sus reclamos y logró concretar su objetivo.

La alianza entre el kirchnerismo y Moyano se extendió durante varios años. En 2009 realizó un bloqueo en los centros de impresión de Clarín y La Nación y no permitió que los diarios se distribuyeran en pleno tratamiento de la Ley de Medios y los ataques del oficialismo al Grupo Clarín. Tan evidente fue la asociación, que del bloqueo también participaron funcionarios como Guillermo Moreno y el entonces ministro Héctor Timerman.

En 2021 los bloqueos todavía son formas recurrentes de extorsión para los Moyano. En solo 30 días y en plena pandemia realizaron bloqueos en una empresa química, en Wal-Mart, en una distribuidora de garrafas y en un centro logístico de MercadoLibre. En todos los casos los reclamos y aprietes fueron para transformar a sus empleados en afiliados de Camioneros.

Moyano y la Justicia

Desde sus inicios Hugo Moyano y su familia estuvieron implicados en causas judiciales. Formado en una familia humilde de Mar del Plata sorprendió a muchos el patrimonio que acumuló a lo largo de las décadas.

A comienzo de los 90 debió afrontar una causa debido al hallazgo en su oficina de 300 gramos de cocaína. Luego de eso vinieron más causas por enriquecimiento ilícito, lavado de activos y su asociación con barrabravas en negocios clandestinos tras haber asumido como presidente del Club Atlético Independiente. Sus esposas también debieron afrontar cargos. A su tercera y actual mujer la acusan de haber montado un imperio económico que incluye decenas de empresas que van desde textiles a sanatorios pasando por seguridad y constructoras. Es conocido también en el ambiente que Covelia -la principal empresa de residuos del Gran Buenos Aires- suele estar asociada al clan Moyano. Cuando alguna causa judicial da algún indicio de avance es el propio Moyano quien amenaza con un paro general, un bloqueo o una movilización de sus afiliados para lograr que la presión política demore los procesos.

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