¿Por qué no se usa Tecnópolis? El error de cálculo del Gobierno que perdió tiempo contra la pandemia

“Uno de los centros de aislamiento más grandes del mundo”, había dicho el ministro de Salud, Ginés González García. Pero nunca se usó.

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Hace casi tres meses, cuando todavía Argentina estaba acostumbrándose a quedarse en casas, el presidente Alberto Fernández visitó Tecnópolis junto al ministro del Interior, Wado de Pedro, y el ministro de Cultura, Tristán Bauer, para ver cómo el predio de Villa Martelli se convertiría en el centro de aislamiento para enfermos leves de coronavirus más grande de Latinoamérica.

¿Qué pasó? Según informó Pablo Sigal para Clarín, El proyecto original quedó paralizado o reducido a una quinta parte de lo que iba a ser. Desde los despachos oficiales admiten que fue «un error de cálculo».

Este tipo de predios están pensados estratégicamente desde el punto de vista epidemiológico, y de completarse podrían resultar claves para cortar la cadena de contagios. Los que allí se aíslan son enfermos leves para retirar esos eslabones infectados del sistema y, en consecuencia, terminan achicando la amenaza de contagiar a más personas, entre los que puede haber potenciales vulnerables. Y estos últimos pacientes son los que terminan llenando las terapias intensivas de los hospitales, esas que hoy zozobran y obligan a reforzar la cuarentena.

Un predio similar, aunque de menor tamaño, se habilitó en los terrenos de Costa Salguero, donde rápidamente empezaron a trasladar a pacientes infectados, muchos de ellos identificados por contactos estrechos de otros Covid positivos.

 

Tecnópolis, donde hay 2.452 camas en tres pabellones, está todavía vacío. Cada cama tiene su cargador para celular para que los pacientes se puedan mantener comunicados. Módulos separados como habitaciones con tres camas cada uno y sus mesas de luz. Una ducha cada 10 personas. Un médico cada 150 pacientes y un enfermero cada 50. Calefacción para que nadie pase frío. Por entonces, a mediados de abril, el pico de contagios se anunciaba para mayo.

Las fuentes oficiales explicaron que finalmente la realidad terminó siendo diferente a la previsión, y el caso de Villa Azul de Quilmes fue ejemplar: había más de 2.400 camas esperando en Tecnópolis, pero las autoridades decidieron cercar el barrio por dos semanas.

“Se resisten a dejar la casa”, explicó ahora una alta fuente sanitaria bonaerense como uno de los motivos por los que no pueden trasladar a los pacientes a Tecnópolis. “Prefieren aislarse en otro lado”, agregó sin mayores precisiones sobre dónde sería ese “otro lado”. La fuente agregó, además, que “es muy complejo desde el punto de vista logístico ese tipo de traslados”. Y explicó que “en el caso de que el predio se llegue a utilizar será a lo sumo para 500 personas”. Es decir una quinta parte de lo pensado originalmente.

La idea de improvisar en Tecnópolis un centro sanitario surgió a partir de la necesidad que le planteó el consejo de expertos que asesora al Presidente de conseguir 16 mil camas para hacer frente al pico de la curva de infectados en el GBA. Así, se diseñaron “habitaciones” de 15 metros cuadrados cada una: el Ejército se encargó de ensamblar los paneles; el gobernador de Misiones, Oscar Herrera Ahuad, logró agilizar la entrega de camas; y el ministro de Ambiente, Juan Cabandié, se encargó de la iluminación de las habitaciones.

Pero todo ese esfuerzo fue en vano: sigue vacío.

 

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