Argentina es uno de los pocos países que mantiene prohibidos los vuelos locales e internacionales

En total, 329 mil personas viven de lo que genera la actividad aerocomercial. Representa casi 12 mil millones de dólares; el 2,1% del PBI argentino. Sin embargo, salvo algunas pocas excepciones, está todo parado desde marzo

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A pesar de que la prohibición de la ANAC (Administración Nacional de Aviación Civil), de vender pasajes regía solo hasta el 1° de septiembre, la industria aeronáutica (y los pasajeros) tendrán que seguir esperando para retomar su actividad.

El ministro de Transporte, Mario Meoni, puso en stand by la promesa: “Hasta tanto las autoridades sanitarias no tengan un panorama más claro respecto a la situación en general, los vuelos van a seguir estando restringidos”, señaló. Y colocó la pelota más lejos del arco: “Esperamos que el transporte aéreo vuelva en los próximos 60 días”.

La aviación comercial (aerolíneas, operadores aeroportuarios, empresas que operan en los aeropuertos, fabricantes de aeronaves y proveedores de servicios de navegación aérea) genera en el país 71.000 mil empleos directos. Con la compra de bienes y servicios de proveedores, otros 79 mil.

Con el dinero que hacen circular quienes trabajan en el sector, otros 51 mil empleos son sustentados. Y las conexiones turísticas por vía aérea contribuyen a sostener 129 mil puestos de trabajo.

Lo particular del caso es que la Argentina es uno de los pocos países grandes de América que ha mantenido medidas tan estrictas con respecto a la actividad aerocomercial en medio de la cuarentena vigente por el avance del coronavirus.

Canadá, Estados Unidos, México, Brasil, Ecuador, Chile, Perú y Uruguay tienen actividad en sus aeropuertos.

Cuba habilitó el arribo de turistas. Y Colombia ya anunció el regreso de las operaciones a partir del 31 de agosto.

Argentina, Venezuela, Panamá y Paraguay mantienen sus fronteras prácticamente cerradas: “Argentina es el único país grande de la región que aún no abrió su mercado doméstico de vuelos”, explicó a Infobae Rafael Echevarne, director general ACI-LAC (Consejo Internacional de Aeropuertos, Latinoamérica y Caribe).

La prohibición rige para vuelos domésticos y conexiones internacionales. Hay algunas pocas excepciones, como las concedidas a empresas como KLM o Air France, que fueron habilitadas a transportar pasajeros que tengan doble nacionalidad o posean un permiso especial por estudio o trabajo. La otra alternativa que existe para salir del país por vía aérea son los vuelos privados, que son mucho más caros que las operaciones comerciales y de acceso mucho más limitado.

Uruguay permite vuelos internacionales pero no admite la entrada de extranjeros, y en Canadá casi no hay restricciones y están habilitados los vuelos a Europa.

A la par, los países que habían aplicado medidas similares a la Argentina ya reanudaron la venta de pasajes. Acá, en el mejor de los casos, se espera que eso suceda formalmente a partir del 1° de septiembre, independientemente de que algunas compañías estuvieron ofreciendo tickets en fechas de promociones especiales como el hot sale o comercializan conexiones que quedan sujetas a confirmación.

América Latina es la región que tuvo una reducción más drástica de los vuelos. Actualmente, en esta semana de agosto, la oferta de vuelos registró una caída de 73% con respecto al mismo período del año pasado. Los Estados Unidos tienen 51% menos de asientos disponibles, Europa 52% y Asia, 40 por ciento.

“El tema es que en Europa, los Estados Unidos y Asia el transporte se reactivó, no hay prohibiciones excepto las que pongan los países. Pero eso en América Latina no se está dando. En Argentina particularmente la situación es muy preocupante. No tenemos una fecha de apertura. Se había hablado en un principio del 1° de septiembre, pero tenemos un posible retraso”, analizó Echevarne.

 

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