El mal momento que pasó Alberto Fernández en la Cumbre Iberoamericana virtual

Tras un fallo con la conexión de internet de la Rosada, Fernández pudo expresarse con la conexión reestablecida en la Cumbre, bajo el lema “Innovación para el desarrollo sostenible-Objetivo 2030. Iberoamérica frente al reto del coronavirus”

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Durante su participación de siete minutos cronometrados en la Cumbre Iberoamericana de Andorra, que reúne al secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, con los representantes de los 22 países invitados, Alberto Fernández, la pasó mal.

Tal como a cualquier hijo de primo, el presidente fue víctima de una situación bastante habitual para los tiempos de pandemia: al hablar, su voz se entrecortó por evidentes problemas de conexión, que derivarían en un incómodo momento para el primer mandatario, quien, molesto por los problemas técnicos, debió cederle el turno a su par boliviano, Luis Arce.

“Disculpe, presidente, que le corte la palabra. Pero la conexión está fallando y no le entendemos bien”, le dijo a Fernández el jefe de Gobierno de Andorra, Xavier Espot Zamora, a cargo de la coordinación del evento.

“A ver si podemos mejorarla”, respondió sorprendido el presidente de la Argentina y miró hacia atrás de la cámara para instar a sus colaboradores a resolver la cuestión. “Estamos intentando, a ver si podemos solucionar el problema de conexión”, insistieron desde Andorra.

“¿Ahí me están escuchado?”, preguntó el Presidente, en una alocución que se tornaba cada vez más compleja. “Seguimos sin oírle bien. Disculpe, presidente. Hay como una distorsión de la voz, parece que es un problema en la Argentina, presidente”, diagnosticó Espot Zamora.

Ante un Fernández visiblemente molesto y con un disgusto creciente mientras los minutos para su exposición bajaban a los seis, se escucharon en la conferencia las voces de quienes se encontraban en su despacho, que incluso le acercaron un micrófono para intentar reconstruir la comunicación. “¿Me escuchan mejor?”, preguntó, nuevamente el Presidente. “Un poco mejor, pero no muy bien”, se oyó desde la coordinación de la Cumbre.

“Si no propongo darle la palabra a Lucho Arce y después volvemos y tratamos de resolver”, desistió el presidente argentino, ya con dos minutos menos para su discurso.

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