¿Quién es Cristóbal López, el zar del juego K?

Casinos, hoteles y hasta negocios petroleros: no parece haber límites para las inversiones del empresario K

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Cristobal López es un empresario patagónico cuyos padres se radicaron en Rada Tilly -provincia de Chubut- al llegar de España. Fundaron una forrajería que tuvo un relativo éxito en la zona y, en 1976, fallecieron en un accidente automovilístico. Cristóbal tenía 19 años y tuvo que hacerse cargo de la empresa familiar. A partir de ahí, comenzó una carrera meteórica que lo convertiría en uno de los empresarios más poderosos del país con más de 19 mil empleados en rubros que abarcan desde el petróleo a los casinos, pasando por medios de comunicación y servicios de recolección de residuos.

Con tan solo veinte años comenzó a diversificar el comercio de la forrajería e inició la distribución y logística para empresas y fábricas de la zona. En 1978 creó  Transportes López S.R.L y en 1983 ganó su primera licitación para transporte y abastecimiento de YPF en la zona. Años después pudo adquirir concesionarias de camiones y autos en la Patagonia, pero su gran salto empresarial sería a partir de 1992.

Aunque Cristóbal nunca quiso ser etiquetado como “Empresario K” y buscaba diferenciarse del advenedizo Lázaro Baez, la realidad demuestra que su cercanía con Néstor y Cristina favoreció su crecimiento acelerado a partir de la llegada de los Kirchner a la presidencia. Néstor y Cristóbal eran amigos, y también socios.

La ruta de los hoteles

Cristóbal López y el matrimonio Kirchner aceitaron una relación contractual que le permitió a Néstor y a Cristina aumentar el blanqueamiento de parte de su patrimonio. Durante años Cristóbal les alquiló al menos dos departamentos, una oficina y cinco cocheras a cambio de varios millones de pesos, en un mecanismo similar al realizado paralelamente entre los Kirchner y Lázaro Baez. Además la justicia encontró vinculaciones entre hoteles de Cristóbal en la Patagonia con los hoteles de Cristina. La sobrina de Cristina Kirchner e hija de Alicia, Romina Mercado, es empleada de la firma de los hoteles de Cristóbal al tiempo que es presidenta de Hotesur, la firma que administra los hoteles de Cristina Kirchner.

Para colmo, uno de los hoteles de Cristóbal se llama “El retorno”. La titularidad de “El retorno” siempre fue sospechosa incluso para los empleados que trabajaban allí. El administrador era Osvaldo Sanfelice, el socio de Máximo K en sus emprendimientos inmobiliarios y persona de confianza de Néstor. El nombre del hotel se decía que era por el retorno que Cristóbal otorgaba a los Kirchner por los negocios obtenidos.

Casinos

En 1992 Cristóbal López inauguró Casino Club, el primer casino de la provincia de Chubut, en Comodoro Rivadavia, y a partir de ahí se convirtió en la empresa de juegos de azar más grande de América Latina. Actualmente, Casino Club opera casi 30 casinos en todo el país. Impulsado por sus lazos con el kirchnerismo, Cristóbal pudo ampliar los casinos a provincias alejadas, como Misiones y la Ciudad de Buenos Aires. Fueron estas redes las que permitieron acceder a inéditos beneficios: sus casinos no pagaban ni el impuesto de Ingresos Brutos. Cuando en 2016 el Gobierno de Macri intentó negociar que tributen impuestos como cualquier ciudadano o comerciante, Cristóbal inició una campaña de desprestigio que usó para presionar a funcionarios nacionales a través de Indalo, su grupo de medios audiovisuales que, entre 2010 y 2015, incluía el canal C5N, Radio 10, el diario Ámbito Financiero, Canal 9, la señal CN23, el diario El Argentino, Radio Vorterix y la productora Ideas del Sur, entre otros tantos.

Finalmente, a finales de ese año, anunció que vendería todas sus participaciones en las empresas del juego de azar para concentrarse en los otros rubros del Grupo Indalo. En la Justicia se presentaron diversas causas para investigar esta venta que, según denuncian, habría sido simulada y aún hoy Cristobal seguiría teniendo el control mediante testaferros.

Un ejemplo para entender los buenos negocios que surgían por su amistad con Néstor fue el del Hipódromo de Palermo. En 2002 contaba con una habilitación precaria para instalar 40 tragamonedas. 4 años más tarde ya contaba con 2.400 máquinas

Cristobal, empresario de medios

Si bien el Grupo Indalo ya poseía pequeños medios locales en la Patagonia, en 2012 decide dar el gran salto como empresario de medios en asociación con Fabián De Sousa con la compra de C5N y Radio 10 que estaban en manos de Daniel Hadad. La compra fue señalada como un “poco rara” incluso por el mismo Hadad por la rapidez de la operación, los montos pagados y la incursión de empresarios ajenos al rubro.

A partir de ahí comienza una rama del grupo llamada Indalo Media. Poco tiempo después la empresa compró la productora Ideas del Sur y otras empresas como Ámbito Financiero, la productora PPT y otras radios líderes. Con el apoyo de la pauta oficial y con una influencia creciente desde la Jefatura de Gabinete y la familia Kirchner, el multimedio se convirtió en un vocero de los sectores más radicalizados del kirchnerismo con Cristina a la cabeza. Desde estos multimedios se han lanzado operaciones de prensa tendientes a desprestigiar y acusar a políticos opositores, jueces y empresarios.

Oil Combustibles y petróleo

A comienzos de la década del 2000 constituye la empresa Oil m&s orientada a brindar servicios para empresas petroleras operando en la Patagonia. Con el objetivo de expandirse en el rubro, en 2005 obtiene la primer área de explotación de hidrocarburos y allí nace Oil Combustibles que sería uno de sus negocios más rentables junto con los casinos.

En 2011, al amparo del Kirchnerismo, Oil Combustibles compra la operación de Petrobras en Argentina que incluía dos refinerías y más de 300 estaciones de servicio en todo el país.

Al año siguiente comenzaron a surgir puntos oscuros en la operación. El periodista Alconada Mon y la Justicia iniciaron investigaciones por puntos poco claros del funcionamiento de la empresa. Así se descubrió que la adquisición de Petrobras y de otras empresas importantes por parte del Grupo Indalo había sido posible debido al no pago del impuesto a los combustibles que el consumidor paga en cada una de las cargas de combustibles en estaciones de servicio. El monto del impuesto, que debería ser transferido en forma automática a la AFIP, era retenido por Oil y utilizado como flujo de caja para ampliar las operaciones. Según investigaciones posteriores el monto evadido fue superior a mil millones de dólares.

Aproximadamente un 25% del monto de cada litro que se paga en una estación de servicio debe ser transferido a la AFIP en concepto de impuestos. Ese es el monto que Cristobal López y Fabián De Sousa retenían ilegalmente.

Cuando la noticia tomó estado público a comienzos de 2016 y se conocía que la deuda con la AFIP superaba los 8.000 millones de pesos de ese entonces Oil Combustible solicitó la apertura de su concurso preventivo y la escisión del Grupo Indalo para intentar salvar al resto del conglomerado de los acreedores de la empresa.

López utilizaba ese dinero para transferirlo a otras empresas de su propiedad. Por ejemplo, la empresa inversora M&S recibió 3.300 millones de pesos. También pudo adquirir el Banco Finansur y Paraná Metal con fondos extraídos de Oil.

También se descubrió que este mecanismo se repetía en las concesiones de peaje que Indalo operaba en la autopista Richieri y Ezeiza-Cañuelas. Un porcentaje del monto que debía girarse a Vialidad Nacional para realizar obras fue retenido por la empresa y nunca enviado. Incluso también ocurría con los aportes previsionales que debían hacer por los empleados del grupo. Todo ese dinero era el que se utilizaba para expandir el grupo y adquirir otras empresas.

A partir de 2016 y hasta 2019 la AFIP intentó y accionó judicialmente para recuperar el monto de la deuda que Oil Combustibles mantenía con el Estado Nacional y reclamó también la posibilidad de incluir a empresas del Grupo Indalo y denunció también judicialmente a Ricardo Echegaray por la cantidad de ventajas que obtuvo Indalo y Oil para no abonar sus deudas. La justicia comprobó que Oil accedió a la ridícula suma de 192 moratorias y planes de pago entre 2011 y 2015. Según comprobó la Justicia, el comportamiento de Oil Combustibles fue “ruinoso y fraudulento para el Estado” y que solo pudo haberse llevado a cabo con complicidades de las más altas esferas de la AFIP que convalidaban la estafa de las empresas de López y De Sousa. Por esta razón también fue procesado Ricardo Echegaray, ex director de la AFIP durante el kirchnerismo.

En 2017 Cristóbal López y Fabían De Sousa fueron detenidos con prisión preventiva. La Justicia consideró que los empresarios intentaban desprenderse de las acciones de Oil e interceder en el proceso contra sus empresas para evitar una condena y evitar que la AFIP y los deudores recuperen el dinero. A fines de 2019, con el patrocinio de los abogados de Cristina Kirchner, ambos recuperaron la libertad. El cambio de época que se avecinaba les permitió reactivar a sus operadores judiciales para acceder a los beneficios de ser un grupo de empresarios amigo del poder K

Cristobal López en 2021

La quiebra de Oil Combustibles y la venta por orden judicial de algunos activos no permitió cobrar ni la mitad de las deudas que las empresas de López tenían con el Estado por evasión y defraudación fiscal. Sin embargo, López y De Sousa intentan, ahora aliados al Kirchnerismo, recuperar el control de sus empresas quebradas e iniciar una campaña de odio y venganza contra los jueces y funcionarios que solo buscaban recuperar el dinero de todos los argentinos apropiado por ellos. Denuncian que las diversas instancias judiciales que intervinieron han sido parte del lawfare y de la supuesta mesa judicial del PRO. El concepto del lawfare ahora también quieren aplicarlo a un proceso de quiebra comercial.

 

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