Reciclaje de basura en Tigre, un negocio millonario para funcionarios y sus amigos

El millonario negocio del reciclaje de basura en el municipio de Tigre quedó envuelto en sospechas luego que, en noviembre pasado, se conociera una denuncia contra una de las principales cooperativas de reciclaje de la localidad, cuyo titular es a la vez funcionario del Gabinete de Julio Zamora. La cooperativa investigada es Creando Conciencia, comandada […]

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El millonario negocio del reciclaje de basura en el municipio de Tigre quedó envuelto en sospechas luego que, en noviembre pasado, se conociera una denuncia contra una de las principales cooperativas de reciclaje de la localidad, cuyo titular es a la vez funcionario del Gabinete de Julio Zamora.

La cooperativa investigada es Creando Conciencia, comandada por Edgardo Jalil. Este último, al tiempo que es contratado por el Municipio para realizar bancos reciclados a través de su cooperativa, también se desempeña como Director de Gestión de Residuos del Municipio de Tigre. A su vez, Jalil es un hombre del riñón de Pedro Heyde, Secretario de Servicios Públicos del Municipio quien a partir de julio también asumió al frente de la Secretaría General y de Hacienda, tras la renuncia de Fernando Lauria por el escándalo del «paddle gate».

Pero los beneficios que recibe Creando Conciencia no se ciñen a la compra de bancos reciclados. En una denuncia judicial presentada el pasado 2 de marzo ante la Fiscalía de Rincón del Milberg, el abogado de la ONG Proconsumer reveló que las autoridades locales permitieron a la cooperativa de Jalil descargar sus residuos en un terreno que no es apto para recibir este tipo de contaminación. 

El intendente, junto a Egardo Jalil, recorriendo la cuestionada cooperativa Creando Conciencia

Creando Conciencia aprovechó sus vínculos y beneficios para consagrar un negocio triple: le cobra a los generadores de basura -entre los que se cuentan grandes empresas y countries- para retirar el material, vende lo útil y se libera sin costo de los residuos sin valor.

Recilit y Podavini

Pero en la denuncia presentada el pasado 2 de marzo ante el fiscal Jorge Sebastián Fittipaldi no sólo figura el nombre a Creando Conciencia. La segunda empresa mencionada es Recilit, del empresario Juan Emilio Podavini, también amigo de Pedro Heyde. Podavini integra la «banda de Benavídez», un grupo de amigos cercanos a Heyde y a funcionarios de su riñón que se vieron beneficiados con contratos con el Municipio en los últimos tres años.

Según la denuncia, Recilit tampoco descarga los residuos que no recicla en el CEAMSE -como indican las normas- sino que lo hace en un terreno a nombre de Podavini, ubicado en el Dique Luján, cerca de una sede de AYSA. Esta descarga ilegal denunciada por la ONG Proconsumer tiene como principal objetivo ahorrar los costos que implicaría descargar en el CEAMSE los restos. Sin embargo, según la denuncia judicial, esta decisión se hace «a costa de la salud de los habitantes del Municipio», que sufren la contaminación de estos espacios no habilitados.

A esto se le suma un capítulo aún no denunciado públicamente: según pudo conocer Alerta140.com, el Municipio de Tigre le pagó a esta empresa más de 24 millones de pesos por la contratación de camiones.

El pasado oscuro de Recilit

Recilit está lejos de tener un prontuario limpio que justificara el trato especial que recibe por parte del Municipio de Tigre. En 2018, esta compañía de reciclaje estuvo involucrada en una investigación por haber vendido a empresas autopartistas las partes que las empresas automotrices la contrataban para destruir.

Así consta en una investigación de la Superintendencia de Investigaciones Federales y revelada por Infobae en 2018.

«Recilit había sido contratada por una importante empresa automotriz para destruir las piezas falladas, pero que buena parte de esos repuestos con daños estructurales eran vendidos bajo cuerda a la organización de Finucci», publicó entonces el mencionado sitio.

Finucci no es otro que José Luis Finucci, el jefe de una red mafiosa de desarmaderos integrada por más de 30 personas y que se dedicaba a vender autopartes.

El ex ministro de Seguridad bonaerense Juan Pablo Cafiero fue quien acuñó la frase de que las autopartes robadas y que se ponían a la venta estaban «manchadas con sangre». Una verdad absoluta, ya que casi el 30% del robo de autos termina con la víctima muerta o herida.

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