Según un estudio de FIEL el rechazo a Pfizer causó 30 mil muertes adicionales en Argentina

La negativa del Gobierno a ciertos laboratorios en favor de otros que tardaron en enviar lo prometido tuvo un costo real para los argentinos

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No caben dudas de que la vacunación contra el Covid-19 reduce la mortalidad. Basta verificar la evolución de los fallecimientos respecto de la cobertura de la población vacunada en distintos países para verificarlo. Pero como ya sabemos, el gobierno argentino le dio preferencia a ciertas vacunas por sobre otras, retrasando la llegada de las mismas al país mientras la pandemia continuaba cobrándose vidas.

Según Santiago Urbiztondo, economista jefe de Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas, hay una fórmula para medir cuántas muertes se podrían haber evitado si se hubiera empezado a vacunar más temprano con, por ejemplo, dosis de Pfizer, una de las primeras en salir al mercado.

Según publicó en El Cronista, esto se puede estimar definiendo escenarios contra-fácticos simples, que permitan concentrar la atención en la cantidad de dosis aplicadas sin tener que examinar la calidad del proceso de vacunación en cuanto a la mejor o peor priorización, la existencia de filtraciones, la distinta efectividad de las vacunas aplicadas, etc.

La estrategia de estimación es explotar la información emergente del cambio en la composición etaria de los fallecidos por Covid-19 en cada mes a partir de marzo de 2021 en la Argentina, suponiendo que el mismo es únicamente atribuible a la evolución del programa de vacunación.

Así, la continua reducción en la participación de personas de mayor edad entre el total de fallecidos por Covid-19 verificada en el país desde entonces es interpretada como una síntesis informativa del efecto de la vacunación, sin necesidad de recurrir a una compleja comparación internacional.

Los escenarios contra-fácticos se construyen a partir de la información oficial disponible sobre la evolución de los fallecimientos hasta el 12 de junio, que permite elaborar la Tabla 1. Los datos de junio son proyectados suponiendo 500 fallecimientos diarios en la segunda mitad del mes, y que la estructura etaria evolucionará con los mismos cambios verificados entre abril y mayo.

Así, al final del primer semestre se habrán acumulado casi 51.000 fallecimientos (que se suman a los más de 43.000 del año 2020), 51% de ellos adultos mayores de 70 años. En la última fila se incluye además una medida de cobertura de la vacunación (dada por el porcentaje de la población vacunada con al menos 1 dosis, tomando el promedio de cada mes). De allí es fácil verificar que los fallecidos mayores de 60 años pasaron de representar en conjunto el 86% del total en el primer trimestre, a representar el 80% en abril, el 72% en mayo y el 65% en junio, con una reducción posterior esperable hasta rondar el 50% en el último trimestre del año.

Entonces: ¿cuántos de esos fallecimientos pueden atribuirse a la demora en la vacunación?

La estimación realizada adelanta 2 meses el efecto previo estimado de la vacunación (suponiendo así que la menor participación de los grupos etarios de 40 y más años atribuida a la vacunación se diera desde febrero en vez de abril), y mantiene el supuesto de que los menores de 40 años se habrían contagiado y fallecido por Covid-19 de igual forma que sin tal vacunación, ya que no les habría tocado recibirla.

El retraso en la vacunación también tendrá incidencia en el mayor número de fallecidos durante el segundo semestre porque algunos de esos fallecimientos futuros habrían sido evitados con una vacunación más temprana (algo que no ocurre en el primer ejercicio, ya que las vacunas efectivamente aplicadas en el primer semestre ya salvaron las vidas de algunos de quienes se las aplicaron y habrían fallecido sin ellas, sin salvar vidas adicionales en el segundo semestre).

Desde julio, entonces, el economista supone una reducción mensual del 25% en el total de fallecidos, que llevaría la cuenta total a 98.000 fallecidos en 2021 y más de 135.000 desde el inicio de la pandemia, y que la evolución supuesta de la estructura etaria de esos fallecimientos pretende aproximar el efecto de una cobertura creciente de la vacunación a personas de menor edad.

El resultado de este segundo ejercicio, sintetizado en la segunda mitad de la Tabla 2, es que de haberse podido adelantar 2 meses la vacunación habría sido posible evitar unas 29.300 muertes por Covid-19 durante todo el año 2021, un 30% del total de fallecimientos proyectados en todo el año.

La proyección hacia fin de año muestra los resultados de incorporar ambos supuestos (incluyendo una evolución de la vacunación proyectando alcanzar un 73% de la población total vacunada con al menos 1 dosis a fin de año) muestra que la vacunación habría evitado unos 14.000 fallecimientos menos, mientras que el retraso de 2 meses en la vacunación habría provocado unos 2000 fallecimientos más.

Las estimaciones realizadas indican que la aplicación de unos 20 millones de dosis durante el primer semestre del año permitió evitar entre 54.700 y 69.000 fallecimientos por Covid-19 (entre 2,8 y 3,4 muertes evitadas por cada 1000 dosis aplicadas), mientras que el retraso de 2 meses por no haber contado con 9 millones de dosis adicionales habrá costado alrededor de 30.000 fallecimientos adicionales durante 2021 (3 muertes no evitadas por cada 1000 dosis no aplicadas). Las cifras finales podrán ser mayores o menores que estas estimaciones, por múltiples razones, pero ambos cómputos son consistentes entre sí.

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